05/08/2026

Los objetos analógicos, desahuciados por el smartphone, que está resucitando la Generación Z

Por qué la generación Z se ha vuelto a fascinar con los objetos analógicos, de la estética a la desconexión digital

El teléfono móvil se ha convertido en el objeto definitivo. Cámara de fotos, despertador, reproductor MP3, GPS, lector electrónico o consola portátil: en apenas quince años ha absorbido las funciones de decenas de objetos que antes definían nuestro día a día. Sin embargo, en TikTok, el regreso de lo analógico empieza a marcar el camino contrario.

Una lluvia de tendencias en TikTok

La paradoja tiene su gracia: es precisamente en TikTok donde está naciendo esta nueva fascinación por los objetos analógicos. La plataforma ve aparecer una multitud de microtendencias con nombres tan curiosos como reveladores. Analogmaxxing, hobbymaxxing, frictionmaxxing… Todas esas fórmulas comparten un mismo hilo conductor: el de una generación que vuelve a dar valor a prácticas y objetos que el móvil había dejado en segundo plano.

Popularizado especialmente por la creadora de contenido Darina, que construye una silueta salida directamente de los años 2000 al ritmo de Can’t Get You Outta My Head, el éxito de Kylie Minogue, este regreso a lo analógico dibuja una nueva estética y una filosofía muy clara. Lo llamamos el renacer nostálgico.

Desconectar del todo en uno

El regreso de estos objetos no anuncia el final del móvil, sino que más bien deja al descubierto sus límites. Al concentrar todos los usos en una misma pantalla, ha terminado por informar los gestos del día a día. Leer, escuchar música, tomar una foto o despertarse: todo pasa ahora por la misma superficie.

Recuperar un despertador en la mesilla permite empezar el día sin lanzarse al teléfono nada más abrir los ojos. Volver a sacar una cámara digital invita a capturar el momento aceptando que no hace falta publicarlo de inmediato, e incluso disfrutando de la posibilidad de imprimir las fotos. Los auriculares con cable, sin batería de por medio, reivindican el placer sencillo de escuchar. Y el libro en papel, más que una lectura, se convierte en símbolo de evasión y de regreso a una misma sin interrupciones ni notificaciones.

Lejos de resultar más eficaces, estos objetos seducen porque hacen que cada gesto sea más intencionado. Cada pieza recupera su función concreta allí donde el teléfono lo había absorbido todo. Lo que está en juego no es, por tanto, un rechazo de la tecnología, sino una redistribución de la atención. Al multiplicar los objetos, la generación Z también fragmenta los estímulos digitales en una forma discreta para recuperar el control sobre su tiempo.

Los objetos analógicos desahuciados por el smartphone que est resucitando la Generación Z

© Instagram @DuaLipa

Los objetos analógicos desahuciados por el smartphone que est resucitando la Generación Z

© Instagram @Jennie

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