El 2026 —marcado por la energía del caballo de fuego— no es un año que invite a la pausa; más bien todo lo contrario. Llega con el impulso que muchos veníamos necesitando para avanzar. Movimiento, libertad e identidad son las términos que ha escogido Sara Escola, especialista en Feng Shui y astrología china, para describir la energía que nos trae este nuevo ciclo. Un ritmo que no espera a nadie, pero que, en algunos casos, parece encontrar a quienes ya venían corriendo en esa misma dirección.
Más que inaugurar un cambio, este tipo de ciclos tienden a revelar aquello que levaba tiempo desarrollándose de forma menos evidente. En el caso de Nicole Wallace, la actriz lo tenía claro incluso antes de pisar el set. “Fue muy satisfactorio ver cómo la imagen que tenía en mi cabeza se cumplía”, dice la actriz sobre la presencia del caballo en la sesión que protagoniza este mes para Vogue España. No era un capricho ni un gesto de dramático, sino una petición personal: “Creo que tenía mucho sentido por ser el Año del Caballo, por la serie que acabo de presentar y por ser yo el caballo también”. La actriz intenta explicarlo, aunque admite que no es fácil de entender: ahí está precisamente la clave. No se trata de posar junto al símbolo, sino de interpretarlo.
¿Qué es el “Año del Caballo de Fuego»?
El Año del Caballo de Fuego, que pertenece al calendario del zodiaco chino, comenzó el 17 de febrero y termina el 5 de febrero de 2027. Escola señala que el caballo —tanto en la tradición oriental como en la occidental— no solo simboliza solamente poder o velocidad, sino también una forma de identidad compartida que nace del vínculo entre el ser humano y el animal. “En la astrología china, representa el impulso vital que busca explorar, romper con lo estático y conseguir que avancemos, el elemento del fuego intensifica ese impulso e introduce urgencia y pasión”, explica la astróloga.
Más que un símbolo
Quizá por eso la equitación se ha convertido en el refugio más indispensable para Nicole Wallace: “Me ha servido de meditación y me aporta paz. Siento que lo único que importa es la conexión con ellos para que todo funcione”. La actriz cuenta que empezó a montar desde pequeña y que, aunque se alejó durante un tiempo, hace ya varios años que retomó esta práctica.

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