17/06/2026

“Nos conocíamos por mucha gente en común y fue un alivio encontrarnos”: Natalia Rodríguez y Alexandra Masangkay nos dan las claves de ‘Drea & Cloe’, su nueva película

El género de acción no es nuevo para ninguna de las dos. “A mí me encanta. Álex y yo hemos hecho mucha acción, pero también baile y mucha preparación física. Yo ya estuve en Los protegidos”, rememora Natalia Rodríguez. “Fue muy divertido, me lo pasé fenomenal. También me rompí un dedo del pie, me disloque las cervicales y acabé el rodaje con la cara de otra. Pero es que a mí me encanta la acción”, afirma la actriz a pesar de todo. Alexandra Masangkay apunta en otra dirección: “No es fácil, pero Natalia practicaba kung fu y eso es algo que ayuda. Yo venía de El hoyo, que también me tenía que dar de hostias. Estamos acostumbradas, pero es necesario el apoyo de un profesional”.

Fue Tár una de las primeras producciones que arrojaba algo de luz sobre lo que significa ser una directora de orquesta (con todos los claroscuros que mostraba aquella película de Todd Field). Drea & Cloe marca distancias y buscó desde un primer momento su propia identidad. “Las protagonistas aquí son directoras de orquesta y eso implica muchas cosas. Hay muy pocas ocupando un podio. Mientras preparábamos el personaje, recuerdo, que era muy complicado pensar en ejemplos, aunque ahora ya tenemos algún que otro referente. Buscabas por internet y te salían tres”, cuenta Masangkay. “No tengo ni idea de la música clásica ni del mundo de las sinfónicas. Tampoco había ido a una ópera, todo me vino de nuevas. Al haber trabajado en teatro musical sí pude pedir ayuda a algunos compañeros como Sergi Cuenca, el director musical de El rey león. Es muy amigo y me enseñó los movimientos, cómo se respira, aunque depende mucho de la personalidad. Necesitaba entender la fisicalidad del personaje. El año del rodaje salió la película de Field y había miedo a caer en la copia de lo que Cate Blanchett había hecho”. Temores infundados. Aquí no está la maldad de Lydia, aunque tanto Drea como Cloe no van faltas de mala baba.

Es inevitable pensar que Natalia y Alexandra trabajaron profundamente esas dinámicas oscuras que se dan entre sus personajes, pero no fue así. “Me preparé el papel con una coach. No hicimos trabajo conjunto más allá de una semana porque era interesante dejar espacio entre las dos”, explica Rodríguez. “La química no solo gira alrededor de la atracción física, funciona también en el respeto y la distancia. Hay que reconocer en la otra mujer una posición de poder en un lugar en el que no hay más mujeres. Era muy interesante trabajar esa distancia que se ve también en la película. En la semana de ensayos estructuramos la película, no teníamos prioridad por esa química”, continúa. “Había que entender por qué ocurría lo que ocurría para no meterse en una piscina sin escalerilla”.

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