Con cierta frecuencia, en la entrega de un premio de belleza (a la partida más espectacular de un torneo) se suele resaltar la esencial contribución del perdedor, porque sin su riesgo y arrojo no se hubiera podido crear esa obra de arte. Así ocurre en la trepidante partida de este vídeo: el ganador, el emiratí Saleh Salem, merece todos los parabienes porque su remate es maravilloso y emocionante para el espectador; pero no se debe ignorar que inmediatamente antes su posición era perdedora, merced a un magnífico ataque de su rival, el ruso Vladímir Fedoséyev, quien juega con bandera eslovena desde la agresión a Ucrania.

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