A pesar de ser un evento que quedará grabado en su mente, la actriz afirma que no hace nada en concreto a la hora de prepararse para este tipo de eventos. “Imagino que hago lo mismo que todo el mundo. Me recuerda a un día de estreno, al que voy con muchas ganas y con respeto por el trabajo y el tiempo de toda la gente que hay detrás”, contaba emocionada. Además, al viajar de nuevo a París, Anna ha recordado con nostalgia la primera vez que vino a la capital con sus padres: “Ellos me cuentan que aprendí a decir sopa de ceba (sopa se cebolla) y la pedía en todos los restaurantes, he tenido siempre las cosas claras”, bromea. Así, Anna recalca que lo más importante en cada experiencia es la conexión emocional que se crea, sin importar la preparación previa. Y si es con Chanel como anfitrión, la emoción –seguro– está servida.

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