Porque los verdaderos clásico se curten con el paso del tiempo; así es el retorno del bolso ‘pochette’, según Emily Ratajkowski
El bolso pochette, de tamaño ínfimo y donde cabe lo justo –poco más allá de un móvil–, lejos de someterse al calendario de tendencias efímeras se mueve con naturalidad entre lo que llamamos con orgullo como los bolsos clásicos. Este bolso que definió las noches de los 90 siendo el fetiche de las alfombras rojas de principios de los dos mil, hoy se erige de manera casi inevitable y resurge como un ave fénix en plena era de nostalgia estética.
Pochette proviene del francés y hace referencia a un bolso de mano elegante, a una funda o estuche pequeño que tiene esta utilidad. Su nacimiento tenía una vocación muy concreta que era la de ser un bolso ligero, cómodo y casi una extensión de nuestra mano. Su forma estaba pensada para llevarse bajo el brazo, aportaba a cualquier look un toque minimalista. Las súpermodelos de los 90 caminaban con estos bolsos por las calles de Nueva York, las estrellas del pop a principios del los dos mil los lucían con vaqueros de tiro bajo y tank tops diminutos y hoy, en plena fiebre retro, regresan para recordarnos que los clásicos nunca se marchan del todo.
Pocas imágenes capturan mejor este renacer que la de Emily Ratajkowski en el Gran Premio de Fórmula 1 de Abu Dabi, donde convirtió este pequeño bolso en el eje central de un look impecablemente de estética Office Siren. Emily, que entiende como pocas el lenguaje de lo retro, apareció con un traje de chaqueta en tono hueso que parecía salido directamente de la nostalgia estilizada del 2000: chaqueta ajustada que enmarca la cintura con precisión, hombros definidos, solapas marcadas y un pantalón cropped que alargaba la silueta y dejaba claro que el poder puede ejercerse también desde la sencillez.
El bolso pochette se convertía en el complemento perfecto y que Emily Ratajkowski sucumbiera a su poder para un evento tan mediático no fue casual. Su look hablaba del momento cultural que atravesamos y suponía un regreso a los códigos que definieron la moda de transición entre milenios, un gusto por los accesorios compactos, por los bolsos que no necesitan ser gigantes para transmitir presencia y una la negación al exceso. Y en manos de Emily Ratajkowski quedó claro que este pequeño icono de los noventa y los dos mil no solo ha vuelto, sino que se para quedarse, recordándonos que en la moda lo verdaderamente eterno suele ser lo más simple.
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