Nunca tendremos suficiente de ‘Emily in Paris’
Cuando se habla de vestuarios televisivos que acaban haciendo historia, la discreción casi nunca sale ganando. Ahí está Carrie Bradshaw envuelta en abrigos de piel, recorriendo Manhattan a golpe de Manolos y cinturones tan inútiles como icónicos; las infinitas diademas preppy de Blair Waldorf; o el empeño del reparto de Yo soy Betty, la fea por defender que el animal print y el naranja fluorescente podían funcionar en una oficina. A este panteón de looks imposibles se suma, en plena década de 2020, Emily Cooper.
Como líder del (a menudo desconcertante) grupo que forma Emily in Paris (y más recientemente en Roma), el personaje de Lily Collins se ha hecho famoso tanto por su nula capacidad para integrarse en la cultura local como por unos estilismos que rozan lo delirante. Emily es esa expatriada adorable que no habla francés y que parece vivir en un universo paralelo donde todo vale, al menos en lo que a moda se refiere.
Si hubiera que resumir su estilo en tres palabras, serían colorido, caótico e incoherente… adjetivos que, curiosamente, también encajan con la trama de la serie. A lo largo de cinco temporadas —y las que vengan— hemos visto a Emily pasar de microinfluencer con ojos como platos a influencer de rango medio, siempre con la misma mirada de asombro, un bob perfectamente afilado y un fondo de armario infinito lleno de diferentes looks para cualquier situación. Resulta difícil no preguntarse cómo cabe todo eso en su diminuto piso parisino. ¿Habrá algún trastero secreto que nunca vemos?
Mientras seguimos dándole vueltas a estas cuestiones existenciales, hemos reunido 16 de los conjuntos más icónicos que Emily nos ha regalado hasta ahora.

Más historias
Cómo ayudar a Venezuela después de los terremotos
La bandana roja es el único accesorio que necesitas este verano (y aquí tienes las pruebas definitivas)
Escuchar el cuerpo: cómo el miedo puede intensificar el dolor