Lo que pocos se imaginaban es que Catalina pasaría a ser emperatriz de pleno derecho y reinante en 1762 tras una suerte de intrigas en la corte. Y, además, convertiría a Rusia en una potencia cultural y la haría avanzar tanto en la creación de universidades como, incluso, en la de alguna de las ciudades que hoy se conocen. Nadie esperaba que aquella mujer alemana que habló toda la vida ruso con acento diera un vuelco a un país que entonces se convirtió en la potencia mundial que no había sido hasta aquellos años. Adoptando, eso sí, las formas de las democracias avanzadas de Europa.
Catalina la Grande es una figura fascinante y también lo es la serie que firma Tony McNamara y que es una de las mejores comedias del arranque del siglo XXI. Para no iniciados, McNamara firmó el guion de La favorita, una de las obras cumbre de Yorgos Lanthimos. Aquí la mala baba está asegurada, empezando por cómo se ha retratado al personaje de Pedro III, un bárbaro sin modales que se divierte cazando osos y matando a plebeyos cuando tiene un rato libre. De la manera más sádica posible, eso sí. Y eso es gracias al carisma de Nicholas Hoult, quien conforma con Elle Fanning una pareja tronchante y seguramente mejor avenida que la que formaron hace cuatro siglos Pedro y Catalina. Ocho años fueron los que estuvieron sin mantener relaciones sexuales.
Son tres las temporadas de esta serie que se puede ver ya en Netflix. Los amantes de la producciones de época y de las series que hacen carcajearse están de enhorabuena. Esta es una de las mejores opciones disponibles a día de hoy dentro del mundo del streaming.
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