Los vinos naturales se han convertido en la tendencia gastronómica del momento. Son muchos los locales –especialmente, los de apertura reciente– que ponen el foco en este tipo de bebidas de mínima intervención, generalmente elaboradas en bodegas pequeñas y emergentes. Es, sin duda, el producto de moda, y hay una infinidad de propuestas que lo ponen en el centro. Una de las últimas es Bar Vi, un bar-restaurante ubicado en el barrio de las Letras donde los vinos naturales comparten protagonismo con el recetario italiano.
El local es extremadamente íntimo y acogedor, perfecto para un aperitivo de fin de semana o una cena relajada en pareja. La propuesta gastronómica es el resultado de todos los años de viajes e investigación de sus fundadores, Débora Schneider y Carlos Gremone. Él es el chef encargado de diseñar una carta que rinde homenaje a sus raíces del norte de Italia, donde, además, se formó como chef.
Su carta es fácil y apetecible; una mezcla de entrantes para acompañar una copa de vino y platos de pasta y arroz que son la epítome del confort food. Esto hace que Bar Vi se convierta en un lugar de referencia en el centro de Madrid –donde no siempre es fácil encontrar un sitio rico y amable– al que ir a cualquier hora del día. Como platillos destacan las Anchoas de Cetara con crema de ricotta y hierbas italianas en brioche, el Roast beef tonato o las Zanahorias braseadas con hummus di cannellini & crema di mandorle y chimichurri. Recetas sencillas y equilibradas que ponen de relevancia el producto de calidad y de temporada.
Una de las cosas que más me gustaron de Bar Vi es su carta corta; algo que denota el cuidado y trabajo con el que eligen y elaboran cada plato. Así, en la sección de principales, la propuesta se centra en una opción de carne –en este caos, la Carrillera al vino con parmentier trufada– y la pesca del día. Y, por supuesto, una serie de platos inspirados en los emblemas de la gastronomía italiana: la Scarpetta de la Nonna –pensada para mojar el pan– o los Gnocchi di patate con ragú de pomodoro & salsiccia al finocchio italiana. Aunque el plato estrella del restaurante es el risotto –la familia de Gremone regenta una de las fábricas de arroz más importantes del país, que alberga su propia risotteria–. Los ingredientes con los que lo elaboran van cambiando para adaptarse al producto de temporada; actualmente, lo cocinan con manzana verde y gorgonzola.
Eso sí, en Bar Vi es obligatorio dejar algo de hueco para el postre. Solo cuentan con dos propuestas dulces, pero ambas merecen la pena hasta el último bocado: un Brownie de chocolate con helado de vainilla y un Cremoso de mascarpone y mermelada de mora y Pedro Ximénez con crumble. El final perfecto para un lugar que invita a volver una y otra vez.





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