02/06/2026

Boards of Canada / Inferno – jenesaispop.com

No entraba en mis previsiones para 2026 que Boards of Canada fueran a protagonizar el lanzamiento discográfico más polarizante a la par que peculiar del año. Un día suenan en los créditos de la película ‘Backrooms‘, al otro se los apropia la Casa Blanca con fines propagandísticos, para disgusto del dúo escocés. Lo más llamativo es que la reacción a su nuevo disco no puede estar más dividida entre las notazas de los medios y la decepción online.

Por supuesto, muchos otros fans de Boards of Canada están encantados con el lanzamiento y ya lo proclaman su mejor disco y un 10 sobre 10. Pocos medios generalistas, como The Guardian, se han atrevido a suspenderlo. Esto dice mucho del medio británico, que no ha sucumbido ni al sesgo retrospectivo (no porque el disco haya tardado 13 años en salir tiene que ser una obra maestra), ni mucho menos al fan service, del cual ‘Inferno’ va sobrado.

De qué va exactamente ‘Inferno’ es algo que los hermanos escoceses Mike Sandison y Marcus Eoin no se han molestado en explicar. Han preferido dejar que medios y fans elaboren teorías sobre una supuesta exploración de las religiones, la espiritualidad y lo oculto, atravesada conceptualmente por el ‘Infierno’ de Dante y supuestamente conectada con el sentir actual sobre el devenir espiritual de las sociedades modernas.

A decir verdad, Boards of Canada no lo ponen terriblemente difícil, ya que la combinación de instrumentales ambient y electrónicos en ‘Inferno’, junto con la integración de samples, no tiene mayor misterio que el propio origen de esos fragmentos. El desarrollo de las canciones puede resultar, además, bastante previsible. Los samples, eso sí, que van desde la comunidad religiosa Children of God hasta una mujer hablando de embriones de pollo, pueden ser realmente extraños e insólitos, y los fans de Boards of Canada no dejan de rastrearlos y desentrañar su origen, como auténticos detectives del downtempo noventero.

El conjunto no es tan “infernal”, sino que de hecho resulta bastante amable, aunque funciona como reverso oscuro de la pastoralidad de ‘The Campfire Headphase’ (2005). Y hay que decir que Boards of Canada alcanzan momentos realmente bellos a lo largo de esta exploración del infierno, siempre sonando a sí mismos en el sentido más nostálgico de la palabra. El inicio con ‘Prophecy at 1420 MHz’, entre el trip-hop oscuro y cuerdas de Oriente Medio, es tenso e intrigante, y aunque ‘Father and Son’ es uno de los temas más denostados, presenta un rico diseño sonoro en las programaciones. El sample vocal resulta bastante «annoying» y cansino al final, pero se percibe cierta intención.

Hay destellos de los Boards of Canada más “hauntológicos” en el bello sample de Hari Krishna en ‘Naraka’, en la combinación de ambient cósmico y voz de televangelista de ‘Age of Capricorn¡, o en la atmósfera de recuerdos distantes de ‘The Process’, que sin duda ayudan a construir este world-building de 70 minutos. Quizá la incorporación más notable a su sonido sean las guitarras de corte post-punk y gótico que asoman en pistas como ‘Into the Magic Land’, sonando siempre envolventes.

Donde ‘Inferno’ no termina de dar en el clavo es en ofrecer una experiencia verdaderamente inmersiva, al nivel de, por ejemplo, la obra maestra de Biosphere. Ya no es solo que las programaciones rítmicas suenen atrapadas en otra época o que la combinación de samples e instrumentales sea superficial y tan previsible como ese sonido de máquinas hospitalarias en ‘Memory Death’, sino que muchos de los desarrollos instrumentales resultan tremendamente planos.

Es el caso, por ejemplo, de ‘Into the Magical Land’, aunque se puede decir lo mismo de la lánguida ‘Hydrogen Helium Lithium Leviathan’ al principio del disco y del pastiche new age de ‘Arena Americanada’ al final: composiciones cargadas de detalle instrumental, pero que transitan con desarrollos exánimes y sin tensión. Ni las texturas son realmente interesantes, ni los desarrollos resultan emocionantes, ni los samples se vuelven enigmáticos: simplemente están ahí, aportando una capa más.

‘All Reason Departs’, que supuestamente samplea un documental sobre cómo las filosofías de la “new age” alejan a la gente del cristianismo, es uno de los cortes más diferenciados por su estética IDM. Pero incluso aquí resulta fascinante la división de opiniones: mientras algunos destacan un diseño sonoro espectacular, otros simplemente no le ven tanta gracia. En mi opinión, suena a un Aphex Twin desinflado. ‘Blood in the Labyrinth’ es el homenaje new age más obvio, y esa obviedad, representada en el sonido de un sitar amable, resta más que suma.

Quizá el debate principal que genera ‘Inferno’ está en esa contradicción entre quienes perciben en el álbum una auténtica sofisticación sonora y quienes no encuentran sofisticación en ningún lado. ¿Estamos escuchando el mismo disco? Personalmente, encuentro la obviedad de cortes como ‘Memory Death’ bastante gratuita, y la inclusión de interludios irregular: los ecos vaporwave de ‘Nitroit’ y ‘Somewhere Right Now in the Future’ me introducen en el disco, mientras que los oscuros murmullos de ‘Act of Magic’ me expulsan de él.

Quizá todos podamos estar de acuerdo en que el viaje cósmico de ‘You Retreat in Time and Space’ es el clímax emocional de ‘Inferno’, pero llega después de una ardua travesía que, personalmente, nunca es tan profunda ni misteriosa como apuntan sus composiciones en el plano formal y estético. Boards of Canada entregan 70 minutos de reciclaje más o menos disimulado y, aunque siguen sabiendo componer piezas emocionales y bellas, el resultado no es tan accesible ni inspirado como medios y fans están proclamando.

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